Montelíbano atraviesa momentos de preocupación tras la suspensión total del servicio de agua potable, provocada por las fuertes crecientes del río San Jorge que inundaron la planta de bombeo de la empresa Jaguazul. La emergencia obligó a frenar operaciones para evitar daños irreparables en los equipos, dejando a miles de familias sin el preciado líquido.
La decisión preventiva, tomada por la gerencia, buscó proteger la maquinaria, ya que mantenerla encendida bajo el agua habría significado semanas de reparación y un impacto aún mayor para la comunidad. Desde entonces, técnicos y operarios trabajan sin descanso, retirando lodo, revisando motores y evaluando las condiciones de seguridad para reactivar el sistema.
Mientras el caudal comienza a descender, crece la esperanza de una pronta normalización. Sin embargo, muchos hogares siguen dependiendo de reservas y ayudas temporales para suplir sus necesidades básicas.
La empresa pidió paciencia y solidaridad, asegurando que la prioridad es restablecer el servicio de forma segura y estable. Esta emergencia vuelve a evidenciar la vulnerabilidad del municipio ante la temporada invernal y la urgencia de fortalecer la infraestructura.



