La violencia vuelve a estremecer a Cauca con una nueva masacre registrada en zona rural de Popayán. El ataque ocurrió en una finca de la vereda La Meseta, donde hombres armados irrumpieron y abrieron fuego contra un grupo de personas que se encontraba reunido, dejando un saldo de al menos seis personas muertas y varias más heridas.
De acuerdo con reportes entregados por comunidades del sector, el hecho generó pánico entre los habitantes, quienes denunciaron la grave situación de orden público que se vive en esta zona del país. La falta de presencia estatal y la constante disputa entre grupos armados ilegales han convertido este territorio en un escenario de alto riesgo.
El Consejo Regional Indígena del Cauca alertó que las condiciones de seguridad han dificultado el ingreso de las autoridades al lugar de los hechos, lo que ha retrasado tanto el levantamiento de los cuerpos como la recolección de pruebas clave para la investigación. Además, se confirmó que varias personas resultaron heridas, aunque su número exacto aún está en verificación.
Por su parte, el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz indicó que este sería el cuarto hecho de este tipo en lo que va del año en el departamento, lo que evidencia un preocupante aumento de la violencia en la región. Según la organización, la expansión de estructuras armadas ilegales y las disputas territoriales continúan afectando gravemente a las comunidades.
Habitantes de la zona han hecho un llamado urgente al Gobierno Nacional para que refuerce la presencia de la Fuerza Pública y garantice la seguridad en el territorio. Asimismo, líderes sociales advierten que la situación podría agravarse si no se adoptan medidas inmediatas.
Este nuevo hecho de sangre revive el temor en el Cauca, una región históricamente golpeada por el conflicto armado, donde la población civil sigue siendo la principal víctima de la violencia.
La incertidumbre y el dolor se apoderan hoy de familias enteras que lloran la pérdida de sus seres queridos, mientras el país vuelve a enfrentar una dura realidad: la violencia sigue cobrando vidas.





