El presidente Gustavo Petro encendió la polémica política en Colombia este miércoles 7 de enero al dirigir un fuerte discurso desde la Plaza de Bolívar en Bogotá, en el marco de una movilización ciudadana contra las tensiones con Estados Unidos. En su intervención, el mandatario no solo criticó al Gobierno norteamericano por sus amenazas y posibles acciones militares, sino que lanzó duras palabras contra el expresidente Álvaro Uribe Vélez, avivando aún más la polarización nacional.
Petro, cuestionando la narrativa de Uribe de separar “Nación y Petro” frente a las tensiones internacionales, afirmó: “Decía el expresidente Uribe que los norteamericanos vienen por Petro, no por Colombia… mucho HP”, aclarando después que el término significaba “Honorable Parlamentario”. Este comentario fue parte de su estrategia retórica para llamar la atención sobre lo que considera una manipulación política de sectores opositores que —según él— habrían influido en las posturas más duras de figuras como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Además, Petro criticó la justicia nacional por la situación del hermano de Uribe, Santiago Uribe, cuya condena por vínculos con el grupo paramilitar Los 12 Apóstoles fue revocada por la Corte Suprema, impidiendo su captura. Esta alusión intensificó la confrontación entre las dos figuras más emblemáticas de la actual disputa política local.
La respuesta de Álvaro Uribe no se hizo esperar. A través de su cuenta en X, el expresidente calificó el comentario de Petro como un retroceso al “Petro original para insultarme” y lo acusó de desviar la atención de los verdaderos problemas del país como la corrupción, la crisis de la salud y el aumento del narcotráfico. Uribe incluso afirmó que el discurso presidencial parecía diseñado para tapar fallas de gestión y criticó duramente el estilo agresivo del mandatario.
Este intercambio ocurre en un contexto de alta tensión diplomática entre Colombia y Estados Unidos, marcada por amenazas implícitas de intervención, acusaciones de supuestos vínculos de Petro con el narcotráfico y sanciones impuestas por Washington. A pesar de ello, ambos presidentes han dado señales de apertura al diálogo, con una llamada entre Petro y Trump que, según informes, podría conducir a una reunión en la Casa Blanca para intentar normalizar las relaciones bilaterales y evitar un agravamiento del conflicto.
La confrontación verbal entre Petro y Uribe refleja no solo sus diferencias políticas, sino la profunda división que existe dentro de la sociedad colombiana sobre cómo enfrentar los retos actuales. La situación ha generado debates intensos en redes sociales y medios de comunicación, donde simpatizantes y críticos reinterpretan cada frase, gesto o declaración al calor de un ambiente electoral y de alta incertidumbre internacional.





