La ofensiva del Estado contra los grupos armados ilegales volvió a marcar un punto de quiebre en el sur del país. Tras una compleja operación militar que se extendió durante siete días, la Fuerza Pública logró neutralizar a alias “Polo”, uno de los cabecillas más importantes de las disidencias de las Farc lideradas por alias “Iván Mordisco”, en zona rural del municipio de Mirití, departamento del Amazonas.
El operativo no fue improvisado. De acuerdo con información oficial, se trató de un despliegue estratégico que combinó capacidades terrestres, fluviales y aéreas, adaptadas a las difíciles condiciones geográficas de la selva amazónica. Ríos, espesa vegetación y zonas de difícil acceso no fueron impedimento para las tropas, que lograron ubicar el escondite del cabecilla tras labores de inteligencia sostenidas y precisas.
Alias “Polo” era considerado uno de los hombres de mayor confianza de “Iván Mordisco” y una pieza clave dentro de la estructura criminal que opera en la frontera sur del país. Su prontuario incluía delitos de alto impacto como narcotráfico, homicidios selectivos, extorsión a comunidades y comerciantes, reclutamiento forzado de menores, minería ilegal y acciones terroristas dirigidas a sembrar miedo y control territorial.
El ahora neutralizado delincuente había asumido el mando de esta estructura armada tras la caída de alias “Jenny Lara” en 2025. Desde entonces, fortaleció el control de corredores estratégicos utilizados para el tráfico de drogas y otras economías ilícitas que cruzan la frontera, afectando no solo la seguridad nacional, sino también la estabilidad de comunidades indígenas y campesinas del Amazonas.
Las autoridades señalaron que este resultado representa un golpe contundente a la capacidad criminal de las disidencias en esta región del país. La eliminación de un cabecilla con mando y control debilita la cadena de decisiones, afecta las finanzas ilegales y genera fracturas internas en el grupo armado, que ahora deberá reorganizarse en medio de la presión militar constante.
Además del impacto operativo, la acción envía un mensaje claro: el Estado mantiene su presencia y no cederá espacios a organizaciones que pretenden imponer su ley mediante la violencia. Desde el alto mando se reiteró que las operaciones ofensivas continuarán en el Amazonas y otras zonas estratégicas, con el objetivo de proteger a la población civil y cerrarles el paso a las economías ilegales que alimentan el conflicto.
Para las comunidades del sur del país, este resultado representa una esperanza de mayor tranquilidad. Durante años han sido víctimas del confinamiento, la intimidación y el reclutamiento forzado, realidades que se agravan en territorios apartados donde la presencia del Estado es limitada. Cada golpe a estas estructuras ilegales significa un paso más hacia la recuperación del control territorial y la protección de la vida.
La caída de alias “Polo” no pone fin al problema de las disidencias, pero sí marca un avance significativo en la lucha contra estos grupos armados, demostrando que la inteligencia, la persistencia y la acción coordinada siguen siendo herramientas clave para enfrentar el crimen organizado en Colombia.





