La violencia contra la mujer volvió a cobrar una vida en el departamento de Córdoba. El municipio de Cereté permanece consternado tras la decisión de un juez de control de garantías de enviar a prisión a Óscar Luis Arroyo Calvo, señalado como el presunto responsable del feminicidio de su pareja sentimental, Neila Figueroa Segura, una mujer de 33 años cuyo asesinato ha generado indignación y dolor en toda la comunidad.
Los hechos ocurrieron el pasado domingo 11 de enero, en una vivienda del barrio El Cañito, un sector residencial que hoy guarda silencio y luto. De acuerdo con la investigación adelantada por la Fiscalía Seccional Córdoba, la pareja se encontraba en la habitación principal del inmueble cuando se desató una fuerte discusión. En medio del altercado, el hombre habría accionado un arma de fuego contra Neila, causándole heridas que le provocaron la muerte de manera inmediata.
Lo más desgarrador del caso es que el crimen ocurrió en presencia de familiares cercanos. En la vivienda se encontraban una hermana de la víctima y el hijo menor de edad de Neila Figueroa Segura, quienes presenciaron las consecuencias de una discusión que terminó en tragedia. Este detalle ha profundizado el impacto emocional del caso y ha reavivado el debate sobre la protección de mujeres y niños en entornos de violencia intrafamiliar.
Tras el ataque, uniformados de la Policía Nacional capturaron a Óscar Luis Arroyo Calvo en flagrancia. La rápida reacción de las autoridades permitió su puesta a disposición de la justicia pocas horas después del crimen. Durante las audiencias concentradas, la Fiscalía le imputó el delito de feminicidio agravado, sustentando la acusación con testimonios y material probatorio que evidenciarían un historial de agresiones previas contra la víctima.
Según fuentes judiciales, el ente acusador presentó declaraciones que dan cuenta de episodios reiterados de violencia física y psicológica que Neila habría sufrido antes de ser asesinada. Estos antecedentes fueron determinantes para que el juez considerara que no se trataba de un hecho aislado, sino de una escalada de violencia de género que terminó de la peor manera.
Pese a la contundencia de las pruebas, el procesado no aceptó los cargos imputados por la Fiscalía. Sin embargo, el juez valoró la gravedad del delito, el riesgo para la sociedad y la necesidad de garantizar el desarrollo del proceso judicial, y ordenó medida de aseguramiento en centro carcelario mientras avanzan las investigaciones.
La decisión judicial fue recibida con alivio por parte de familiares y sectores de la comunidad, quienes exigían una respuesta firme del Estado frente a este nuevo caso de feminicidio. No obstante, el encarcelamiento del presunto agresor no mitiga el dolor por la pérdida de una mujer que, según allegados, luchaba por salir adelante y proteger a su hijo.
Organizaciones sociales y defensores de derechos humanos han reiterado que este crimen no puede verse como un hecho aislado. En Córdoba y en Colombia, los feminicidios continúan siendo una de las expresiones más extremas de la violencia machista, muchas veces precedida por señales de alerta que no reciben atención oportuna. Las agresiones previas, las amenazas y el control excesivo suelen ser el preludio de tragedias que, en muchos casos, pudieron evitarse.
El caso de Neila Figueroa Segura vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de fortalecer las rutas de atención, denuncia y protección para las mujeres que viven situaciones de violencia. También resalta la urgencia de un trabajo articulado entre autoridades, instituciones educativas y comunidades para desmontar patrones culturales que normalizan el maltrato y silencian a las víctimas.
Mientras Cereté despide a Neila en medio del dolor, el proceso judicial contra Óscar Luis Arroyo Calvo continúa su curso. La Fiscalía anunció que seguirá recopilando pruebas para llevar el caso a juicio y buscar una condena ejemplar. Para muchos, este proceso no solo debe servir para castigar al responsable, sino también como un llamado urgente a la sociedad para no tolerar ninguna forma de violencia contra las mujeres.
Cada feminicidio deja una herida profunda, no solo en una familia, sino en todo un territorio. La memoria de Neila Figueroa Segura se suma a la de tantas mujeres que han perdido la vida a manos de quienes decían amarlas, recordándole al país que la lucha contra la violencia de género no admite indiferencia ni silencio.





