El hallazgo del cuerpo de Yesith Castillo marcó con sangre el inicio del año y dejó una herida abierta en la comunidad. Fue encontrado sin vida en una trocha, con múltiples impactos de arma de fuego y un letrero que pretendía justificar el crimen: “Por robar ganado”. La escena no solo evidenció la brutalidad del asesinato, sino que encendió las alarmas por lo que muchos interpretan como un castigo extrajudicial.
Según las primeras versiones, Yesith se dedicaba a realizar oficios varios y estaría presuntamente vinculado a un hurto de reses en la zona. Sin embargo, las autoridades han sido enfáticas en señalar que ninguna acusación justifica la violencia ni la toma de la justicia por mano propia. El cuerpo quedó expuesto boca arriba, como una advertencia silenciosa pero contundente para quienes transitan por el sector.
Fueron habitantes de la zona quienes dieron aviso a la Policía Nacional tras el macabro hallazgo. Uniformados y peritos del Laboratorio Móvil de Criminalística realizaron la inspección técnica del cadáver, recolectaron evidencias y avanzaron en la reconstrucción de los hechos. El cuerpo fue trasladado a Medicina Legal, donde se le practicará la necropsia para determinar con exactitud la causa y la hora de la muerte.
El crimen ha generado temor e indignación. Para muchos pobladores, no se trata solo del primer homicidio del año, sino de un hecho que deja un mensaje peligroso: la normalización de la muerte como forma de “castigo”. El robo de ganado, una problemática recurrente en la región, ha venido escalando en violencia y hoy preocupa que estas disputas se resuelvan a punta de bala.
La Policía del Magdalena hizo un llamado urgente a la ciudadanía para que suministre información que permita identificar y capturar a los responsables. Mientras avanzan las investigaciones, en el municipio queda una sensación inquietante: alguien decidió matar y dejar una explicación escrita. Más que un homicidio, fue un mensaje de miedo que hoy recorre las calles.





