Lo que comenzó como un viaje común por carretera terminó convertido en una escena de horror que hoy enluta a dos departamentos y revive los temores sobre la violencia en las vías del país. Tres miembros de una misma familia fueron asesinados en un violento ataque armado ocurrido en el departamento del Huila, un hecho que se convierte en el primer episodio de este tipo atribuido a grupos armados en la región en lo que va del nuevo año.
La familia había salido el pasado martes 6 de enero de 2026 desde Cartagena del Chairá, Caquetá, con destino a Medellín, Antioquia. El trayecto, que pretendía ser una travesía más entre regiones, se transformó en una pesadilla que terminó abruptamente en las carreteras huilenses. Las víctimas fueron identificadas como Ovier Martínez Vargas, de 51 años; Yineth Soto Sánchez, de 40; y Jesús Antonio Canizales, esposo de Yineth.
De acuerdo con la información entregada por las autoridades, el grupo se movilizaba en una camioneta Toyota Hilux, de placas LUR 121, de su propiedad. Todo transcurría con normalidad hasta que, al ingresar a vías del Huila, fueron interceptados por hombres armados. Bajo amenazas, los delincuentes obligaron a la familia a desviarse hacia el sector del viaducto de El Quimbo, ubicado entre los municipios de Garzón y El Agrado, una zona estratégica y de difícil acceso.
Las primeras hipótesis indican que los atacantes habrían intentado cometer un hurto. Sin embargo, lo que parecía un asalto terminó escalando de forma violenta. Dentro del vehículo se habría presentado un forcejeo que desató la reacción armada de los agresores. En medio del ataque, Ovier Martínez Vargas y Yineth Soto Sánchez fueron asesinados con armas de fuego. Posteriormente, sus cuerpos fueron hallados sin vida en inmediaciones del viaducto, confirmando la crudeza del crimen.
La escena no terminó allí. En medio del caos y el miedo, Jesús Antonio Canizales logró huir momentáneamente de sus atacantes. En un acto desesperado por salvar su vida, tomó una decisión extrema: lanzarse al embalse de El Quimbo desde una altura superior a los 30 metros. El silencio posterior encendió la alarma. Ante la falta de información sobre su paradero, organismos de socorro, entre ellos la Defensa Civil, iniciaron una intensa búsqueda en el embalse, una extensión de agua de más de 8.000 hectáreas y cerca de 55 kilómetros de longitud.
Durante más de 15 horas, rescatistas recorrieron la zona con la esperanza de encontrarlo con vida. Sin embargo, la tragedia se consumó cuando el cuerpo de Jesús Antonio Canizales fue hallado sin vida cerca de la represa generadora de energía, confirmando que la violencia había cobrado tres vidas de una misma familia en cuestión de horas.
Un elemento clave para que las autoridades conocieran lo ocurrido fue el testimonio de un menor de 14 años, hijo de Yineth Soto Sánchez. El adolescente logró escapar del ataque y pedir ayuda, dando aviso oportuno a las autoridades. Gracias a su valentía, se activaron los protocolos de búsqueda y judicialización. El menor se encuentra a salvo y recibe acompañamiento institucional, mientras enfrenta el dolor de haber sobrevivido a un hecho que marcó su vida para siempre.
Tras cometer el triple homicidio, los responsables huyeron del lugar llevándose la camioneta de las víctimas. Hasta el momento, el paradero del vehículo sigue siendo desconocido, y las autoridades adelantan operativos en varios puntos del sur del país para dar con los autores materiales e intelectuales de este crimen que ha generado profunda consternación.
En Cartagena del Chairá, la noticia cayó como un golpe devastador. Ovier Martínez Vargas era ampliamente reconocido en la comunidad por su labor como árbitro en eventos deportivos locales, una figura cercana y apreciada en escenarios recreativos y sociales. Además, mantenía un estrecho vínculo familiar con la pareja asesinada, lo que ha incrementado el dolor colectivo en la población.
La Alcaldía de Cartagena del Chairá rechazó de manera contundente el hecho y expresó sus condolencias a los familiares. En un comunicado oficial señaló: “Lamentamos profundamente el fallecimiento de Ovier Martínez Vargas y expresamos nuestras sinceras condolencias a sus familiares y seres queridos, acompañándolos con respeto y solidaridad”.
Este crimen vuelve a encender las alarmas sobre la seguridad en las carreteras del país, especialmente en corredores donde la presencia de grupos armados y delincuencia organizada sigue representando una amenaza latente. Aunque las autoridades trabajan para esclarecer plenamente lo ocurrido, la comunidad exige respuestas, justicia y garantías para que hechos como este no se repitan.
Mientras avanzan las investigaciones, el llamado oficial es a la ciudadanía para que aporte cualquier información que permita identificar y capturar a los responsables. Tres vidas se apagaron en una ruta que nunca debió terminar así, dejando una herida abierta en el Huila, en Caquetá y en todo un país que sigue contando historias de dolor en sus caminos.





