Un nuevo video viral volvió a colocar al expresidente Álvaro Uribe Vélez en el centro de la discusión política y mediática del país. Las imágenes, registradas con un micrófono abierto, captan una conversación posterior al enfrentamiento verbal entre una joven y la senadora Paloma Valencia durante un vuelo con destino a Montería. El contenido desató interpretaciones sobre una posible coordinación de reacciones en redes sociales, reavivando el debate sobre las llamadas “bodegas” digitales.
Ante la controversia, Uribe fue enfático en negar cualquier tipo de estructura organizada para influir en redes sociales. “Yo no tengo bodegas; mis bodegas son el pueblo”, afirmó el exmandatario, una frase que rápidamente se multiplicó en plataformas digitales y dividió opiniones. Para sus críticos, el video refuerza la idea de un activismo digital estructurado que busca posicionar narrativas políticas; para sus seguidores, se trata simplemente de la expresión espontánea de un respaldo ciudadano que se manifiesta libremente en redes.
El episodio ocurre en un contexto de alta polarización, donde las redes sociales se han convertido en un escenario clave de disputa política. Analistas señalan que, más allá de la veracidad de las acusaciones, el caso evidencia cómo los micrófonos abiertos y los videos virales pueden amplificar percepciones y tensiones en cuestión de horas.
Mientras tanto, el uribismo cerró filas en defensa de su líder, resaltando que su influencia política se ha construido durante años de contacto directo con la gente. Del otro lado, sectores opositores insisten en la necesidad de mayor transparencia sobre el uso de estrategias digitales en la política colombiana. El debate sigue abierto y, una vez más, las redes marcan el pulso de la discusión nacional.





