La guerra en el sur del Cauca volvió a sentirse con fuerza desde el aire. En la noche del lunes 19 de enero, habitantes del municipio de El Patía, especialmente en la zona rural cercana a El Bordo, vivieron momentos de angustia tras un ataque con explosivos lanzados desde un dron contra tropas del Ejército Nacional. El hecho dejó un soldado herido y renovó el temor de las comunidades que, una vez más, quedaron en medio del fuego cruzado.
Las detonaciones se registraron en el sector conocido como El Estanquillo, un punto estratégico donde el Ejército mantiene presencia permanente para contener el accionar de grupos armados ilegales. Según los primeros reportes oficiales, un artefacto explosivo improvisado fue lanzado desde un dron sobre las unidades militares que adelantaban labores de control territorial en esta zona rural del municipio de El Patía, al sur del departamento del Cauca.
El ataque aéreo causó pánico entre los habitantes de El Bordo y de varias veredas cercanas, quienes escucharon las explosiones en plena noche. Muchas familias salieron de sus viviendas presas del miedo, mientras otras optaron por resguardarse ante el temor de que se tratara del inicio de una confrontación de mayor magnitud.
Como consecuencia del ataque, uno de los uniformados resultó herido por esquirlas del artefacto. El soldado fue identificado como Robin Bayardo Castillo, quien se encontraba apoyando las operaciones militares que buscan proteger a las comunidades campesinas y afrodescendientes de la región. De inmediato, sus compañeros le prestaron los primeros auxilios y lo trasladaron al Hospital Nivel I de El Bordo, donde recibió atención médica. De acuerdo con el parte oficial, las lesiones no comprometen su vida y su condición es estable.
Las autoridades confirmaron que el ataque se produjo en medio de las operaciones que adelanta el Ejército en esta zona, en el marco de la operación Perseo, una estrategia militar destinada a debilitar la presencia de estructuras armadas ilegales que operan en el sur del Cauca. Sin embargo, los hechos recientes evidencian que estos grupos mantienen una alta capacidad ofensiva y continúan adaptándose tecnológicamente para ejecutar ataques de alto impacto.
Líderes sociales de El Bordo expresaron su preocupación por el incremento de este tipo de acciones violentas. “Llevamos varios días enfrentando este tipo de situaciones. A pesar de los operativos, los disidentes de las Farc siguen presentes en varias veredas y corregimientos. Su capacidad militar sigue siendo alta y el riesgo de nuevos hostigamientos es constante”, manifestaron voceros comunitarios.
Según información de las autoridades, en esta región tiene presencia activa el frente Carlos Patiño de las disidencias de las Farc, una estructura armada ilegal que opera en varios municipios del sur del departamento, como El Patía, El Tambo y Balboa. Su accionar ha generado un clima permanente de miedo entre los pobladores, ya que muchas de estas acciones armadas se desarrollan cerca de viviendas, escuelas y centros poblados.
El uso de drones cargados con explosivos se ha convertido en una de las tácticas más preocupantes del conflicto armado actual. Este tipo de ataques no solo representa una amenaza directa para la Fuerza Pública, sino que incrementa el riesgo para la población civil, debido a la dificultad de controlar el impacto y la trayectoria de los artefactos lanzados desde el aire.
Residentes de las comunidades aledañas al lugar del ataque señalaron que las explosiones provocaron pánico colectivo y dejaron una sensación de vulnerabilidad. “Uno ya no sabe qué hacer. El miedo es constante, sobre todo en la noche. Aquí hay niños, adultos mayores, familias enteras que solo quieren vivir en paz”, expresó un habitante del sector.
Las autoridades militares reforzaron los patrullajes y mantienen presencia en la zona para evitar nuevos ataques, mientras avanzan las investigaciones para identificar a los responsables de esta acción. No obstante, la situación evidencia la complejidad del orden público en el sur del Cauca, una región históricamente golpeada por el conflicto armado y donde la población civil sigue pagando las consecuencias.
Mientras tanto, las comunidades de El Patía continúan a la espera de garantías reales de seguridad. El ataque con dron no solo dejó un soldado herido, sino que volvió a poner en evidencia que el conflicto sigue latente y que el miedo, una vez más, cayó desde el cielo.





