Lo que debería haber sido una tarde de risas infantiles y juegos en el municipio de Santa Rosa de Osos se transformó en una pesadilla que hoy enluta a todo el departamento de Antioquia. Un pequeño de apenas cuatro años, cuya identidad se reserva por respeto a su familia, perdió la batalla por su vida tras pasar varios días luchando contra las secuelas de una quemadura devastadora.
Una chispa que apagó una vida
Los hechos, que hoy son materia de investigación por parte de la Fiscalía General de la Nación, ocurrieron en un entorno familiar. Según los reportes preliminares, el menor se encontraba jugando al aire libre junto a otros niños y parientes. En un descuido que resultó fatal, otro menor de edad habría manipulado un recipiente con gasolina, encendiéndolo y lanzándolo hacia adelante, sin medir que el combustible alcanzaría el frágil cuerpo del pequeño de cuatro años.
El fuego, implacable, le causó lesiones de extrema gravedad. Aunque su familia reaccionó de inmediato y buscó asistencia médica, el daño ya era profundo.
La lucha en el San Vicente Fundación
Tras ser estabilizado inicialmente, el niño fue remitido al Hospital San Vicente Fundación en Medellín, centro de referencia por su unidad de quemados. Allí, durante días, un equipo médico especializado agotó todos los recursos para salvarlo. Sin embargo, la mañana de hoy se confirmó su fallecimiento; su cuerpo no resistió la severidad de las heridas provocadas por el líquido inflamable.
El vacío que deja este pequeño en Santa Rosa de Osos es inmenso. Era un niño que apenas empezaba a descubrir el mundo y cuya vida se vio truncada por un elemento que jamás debió estar al alcance de un menor.
Un llamado urgente a la conciencia adulta
Esta tragedia no es solo un accidente; es un recordatorio doloroso de que la curiosidad infantil no conoce el peligro. Las autoridades han sido enfáticas: la gasolina, la pólvora y cualquier sustancia inflamable deben estar bajo llave y lejos de la vista de los niños.
Estamos en una temporada de fin de año donde los riesgos se multiplican. No basta con “echar un ojo”; la seguridad de nuestros niños depende de la eliminación total de riesgos en el hogar y en los espacios de juego.
“Un segundo de distracción puede significar una vida de remordimiento. Cuidar a los niños es una tarea que no admite pausas.”
Hoy enviamos nuestras más sentidas condolencias a la familia en Santa Rosa de Osos. Que este doloroso suceso sirva para que ningún otro hogar colombiano tenga que llorar la partida prematura de un hijo por una imprudencia evitable.





